9/08/2013

Botar lo viejo para estrenar.


Foto: Camila Bordamalo. En algún pueblo olvidado de Quintana Roo.

Lo último que quiero es convertir cuentos al borde de la locura en un blog con artículos sobre superación personal,  tendría más éxito en la sociedad y hasta podría ganar un dinero nada despreciable, pero estaría cometiendo una traición a la literatura. Después de decir esto se me quitan las ganas de escribir sobre eso de cambiar la vida de uno y bla bla bla, pero como no se me ocurre nada menos baboso que decir hoy, y quiero decir algo para que no se pierda la costumbre de decir cosas, diré que si uno no está contento con la vida que lleva, cosa que debe pasarle al 90% de la gente, debe hacer algo para destruir el estado imperante de las cosas. Si no se está sintiendo bien es porque hay cosas fuera de su lugar o en el lugar equivocado; con cosas me refiero a hechos, personas, lugares…es preciso reordenarlo todo, pararse un momento (dure lo que dure ese momento) mirar alrededor y detectar las fuentes de malestar, las cosas fuera de lugar, las que están en el lugar equivocado, los errores cometidos, los aciertos. Echar de la vida de uno a quien sea preciso, establecer prioridades, asimilar la lección, saber por qué se llegó a ese estado, saberlo y estar atento para que no suceda en el futuro emprendimiento, pues después de reordenar hay que re-emprender.

Hay que romper lazos y vínculos que se han demostrado nocivos, infructuosos o tediosos, debe eliminarse toda fuente de mala vibra. No debe uno temerle a nada, si hay malestar no hay que aferrarse. Que no nos de miedo renunciar a un trabajo que nos hace infelices, que no nos de miedo la adversidad, no perdamos de vista el ideal. Desechemos lo que nos distrae de él que toda distracción es obstáculo. Que no nos de miedo acabar una relación inconveniente, estéril. Que no nos de miedo acabar un par de amistades. Que no nos de miedo intentarlo en otro lugar. Sólo vendrán cosas buenas, el eliminar de la vida la mayor cantidad de fuentes de conflicto le abre espacio a las cosas buenas, la probabilidad de que éstas lleguen aumenta. Si hay malas personas alrededor de uno no llegarán las buenas, saldrán repelidas. Se trata de elevar la energía interna y la energía circundante. El cambio deber ser enérgico, categórico, no sirven las medias tintas, lo que no sirve que no estorbe. 

Aveces hay que botar lo viejo para estrenar.



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