3/15/2010

Impresiones 2

Hoy me he dado cuenta como nunca antes del grado de imaginación y fantasía que hay en todas mis aseveraciones. Otros lo llamarían: exageración. Yo prefiero hablar de imaginación o inventarme un concepto como: "temperamento literario" o "predisposición fantástica de la personalidad" o desviación... que se yo, cualquiera de esas expresiones que usan los sicólogos, siempre tan solemnes. No puedo evitar decir exageraciones, sobre todo cuando de política se trata, la tentación de llevar todo hasta sus últimas consecuencias en mi imaginación es tan fuerte que no lo resisto y siempre exagero, me encanta, así como me encantan las tragedias y las películas asquerosas de Lars von Trier. A eso se deben referir con el lema ese de Colombia es pasión, lo que yo tengo debe ser esa pasión de los colombianos. Le huyo al término medio como al coco. Maradona dijo "yo soy o blanco o negro, gris no seré nunca".
Siempre quiero irme a los extremos, tal vez por eso nunca me sentí muy a gusto en la academia, pues los académicos estan buscando todo el tiempo la imparcialidad y la objetividad y eso me parece terriblemente aburrido. Me refugié en la literatura porque ahí puedo exagerar todo lo que quiera y en lugar de ser el objeto de burlas, convertirme en el objeto de admiración y de pronto, por qué no, hasta recibir premios. Los que padecemos de la exageración como yo, debemos ser escritores. Así lo pensarán dos veces antes de tildarlo a uno de loco y tendrán la duda de si están ante una pobre loca o ante un genio, sobre todo porque la mayoria no se tomará el tiempo de leerlo a uno ni de leer nada y no tiene los elementos para determinar si se trata del primer caso o del segundo.

Ante ese derroche de pasión y de exageración hay siempre dos reacciones entre los presentes, o se dejan arrastrar por el sentimiento trágico y apasionado o se ponen del lado de la razón. Cuando digo que debido a los cultivos transgénicos nos vamos a quedar con tres árboles como en Haití, debo provocar la risa de muchos, yo incluida. Parece que la pérdida de la consciencia siempre viene acompañada de la risa, de una buena dosis de humor que nos borra hasta la memoria. Hoy un amigo dijo que, dado el funesto resultado de las elecciones, tocaba coger el primer avión y largarse de este país de mierda.


Después en un momento de ociosidad pensé en lo gracioso que sería coger efectivamente el primer avión y largarse con una maleta completamente improvisada. Eso sería vivir la vida intensamente, imaginemos todo lo que podría sucederle a esa persona una vez aterrice el avión en el país x, sería en verdad un lujo hacerlo, dejar que las emociones controlen toda la vida, guiarse tan solo por los impulsos.
La exageración es literatura pura, poder concebir semejantes absurdos y cargarlos de emociones. Además no hay ningún gran acontecimiento histórico que no haya sido producto de la exageración. Si nunca nadie hubiera sido exagerado nunca habría sucedido nada digno de recordarse, seríamos una línea recta.


Es una exageración sentarme a escribir esto.

2 comentarios:

  1. Yo ya habia hablado esto con alguien, alguna vez, en alguna parte...Pero no eras tu...Creo.

    Una frase de Wilde, para complementar esta publicacion:

    "Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve"

    STAROSTA
    (UN PRODUCTO DE TU IMAGINACION)

    ResponderEliminar
  2. no sé si estoy de acuerdo con wilde, a veces me gusta esa prosa en la que a todo se le llama por su nombre.

    ResponderEliminar

Escribe tu comentario

UA-57875486-7