8/05/2010

PLAN ILIMITADO A UN DESTINO NACIONAL

No me la paso por ahí diciendo que llamo a mi mamá muy seguido, sospecho que para cualquiera que sepa de sicología es más bien un mal signo que yo, a esta edad, llame tan seguido a mi mamá, tampoco es que cuente por ahí las cosas que le digo o le pregunto, porque eso si que sería un mal indicio, pero me animo hoy a escribir esto porque dio la casualidad que un día, en casa de mi madre, le sonó el celular a una vecina suya, era su hijo, la llamaba desde Nueva York a preguntarle el color de la corbata que debía comprar para ir a un matrimonio, hoy hay mucha variedad de corbatas en los almacenes. Así que no es tan anormal llamar a la mamá a preguntarle ese tipo de cosas-pensé- al menos no soy la única, sospecho que todos los que tenemos nuestra mamá viva y en otra ciudad hacemos lo mismo, pero preferimos ocultarlo.

Mi madre debió quedar algo extrañada por mis preguntas en nuestras últimas conversaciones telefónicas, de repente le he preguntado por un señor del pueblo que apenas si me importa, un señor x, al que de vez en cuando debe encontrarse en la calle.

_Es que anoche soñé que se moría.

Debe quedar algo intrigada pensando que es una premonición, a pesar de lo escéptica que es. En el fondo se debe quedar pensándolo.

La cuestión es que últimamente sueño que muere gente del pueblo, son sueños impresionantes, de esos súper reales, tanto que me hacen llamarla a preguntarle, además ha habido unas muertes inesperadas. La semana pasada yo le decía al teléfono:

_¿Y cómo está CCCCCCC?
_bien..
_ ¿De salud cómo está?
_que yo sepa, bien

_Es que anoche soñé que se moría.

Hoy le pregunté por la salud de HHHHH, esa sí que ha sido una pregunta extraña, porque yo jamás pregunto por HHHHH, a mi mamá no le cae nada bien HHHHHH.

_ Soñé que estaba muy enferma y se iba a morir.



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