5/05/2015

Un lugar para vivir la vida o qué demonios hago aquí

Emprendí un viaje, sin tiquete de regreso, sin itinerario. En ese entonces se podía todavía o podía hacerlo yo, no me había aburguesado tanto y andaba libre como una veleta o más bien: el mundo no se había capitalizado tanto. Cuando me preguntaba el sentido del viaje, pues en todas partes hay gente que hace la pregunta incómoda, decía que estaba buscando un lugar chévere para quedarme a vivir en él. La gente no sabía qué responder y ahora que lo pienso decir esto atrajo estafadores. 

Pero en todas partes llegué siempre a preguntarme ¿qué demonios hago aquí? Y sigo preguntándomelo siempre en algún momento en medio de algo.

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