6/18/2014

Me llamo Aram

En la pasada feria del libro de Bogotá tuve un hallazgo feliz: Me llamo Aram (My name is Aram) 1940, del escritor y dramaturgo armenio-estadounidense William Saroyan. Años antes había leído El joven audaz sobre el trapecio volante y había quedado fascinada, seducida por la sinceridad de sus relatos, por la curiosidad inocente e infantil del narrador. Los libros de Saroyan tienen el encanto de venir de un mundo donde no existía la tecnología (al menos no en un estado avanzado como el de ahora), un mundo lento donde todavía había tiempo para pensar y para observar, donde lo que pasaba en otros lugares del planeta era misterioso para todos. Las historias de Saroyan fueron muy populares durante los años de la Gran Depresión; él era hijo de inmigrantes armenios pobres provenientes de Turquía que llegaron al oeste de los Estados Unidos. La mayoría de los cuentos de Saroyan retratan el universo provinciano del oeste y giran en torno a sus primeros años de vida.


William Saroyan nació en Fresno, California, su padre, que tenía un viñedo y había sido educado como ministro presbiteriano, murió en 1911 a causa de una peritonitis cuando Saroyan tenía apenas tres años. William y sus hermanos fueron llevados a un orfanato. Seis años después se reunieron con la madre en Fresno. En 1921 Saroyan asiste a la escuela técnica para aprender mecanografía, pero tiene que abandonar los estudios a los 15 años, es entonces cuando su madre le muestra algunos escritos de su padre y William decide hacerse escritor. Con ingresos obtenidos penosamente en trabajos ocasionales y en su empleo más estable en la compañía de Telégrafos de San Francisco, donde trabaja como administrador, logra continuar sus estudios. Lea la entrada completa en revista corónica

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