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7/09/2018

5/18/2017

Felting

Hacía rato quería aprender a hacer felting, así es que aproveché mi viaje a México y traje unas lanas especiales, apenas llevo estos dos gatos, pero me parece que no me queda un poco de tiempo libre para hacer más animales.



1/09/2016

La lógica del absurdo y el asesinato de animales


Hace dos días tuve la inmensa tristeza de enterrar al perro de mi hermana que murió envenenado. Esa mañana no quise sacarlo de inmediato, él como siempre me llevó la correa para darme a entender que quería que lo sacara ya de paseo, pero yo quería hacer un par de cosas antes, le dije que me esperara, mi mamá me dijo que le abrieramos la puerta para que saliera a hacer popó y regresara, lo habíamos hecho antes algunas veces y el perro regresaba a los cinco minutos y después de haber hecho lo que sea que tuviéramos que hacer en una casa que es un hospedaje y un almacén, donde a veces hay gente que atender y siempre labores que realizar de manera inmediata, lo sacábamos a un paseo más largo, lo llevábamos al bioparque o al caucho. El perro siempre recibió un buen trato, tenía sus vacunas, su comida, su camita, lo bañábamos, lo cepillábamos, lo despulgábamos, lo llevábamos al veterinario ante cualquier problema de salud que tuviera y le dábamos mucho cariño, cuando yo estaba de visita dormía conmigo en mi habitación y recibía mis mimos, tenía sus juguetes y yo siempre le traía de regalo alguna cosita rica de comer de esas que venden en las tiendas para mascotas, a veces le jugaba un rato y podría decirse que lo mimábamos de una forma un poco exagerada, como si se tratara de un niño (a mí me gustan los animales, los niños no mucho), y aunque a veces nos quejábamos de mi hermana que lo adoptó porque le puso más oficio a mi mamá, lo queríamos mucho porque él era todo amor e inocencia. Ese día no habían pasado ni diez minutos desde que salió cuando un vecino nos llamó de la veterinaria a decirnos que lo habían encontrado agonizando y que estaban haciendo todo lo posible por salvarlo, bajé lo más rápido que pude con una amiga china que se estaba quedando en mi casa y se ofreció a acompañarme, por el camino pensaba que seguramente lo iban a salvar, pero cuando llegué ya había muerto.

El vecino que tan amablemente lo llevó y que es un amante de los animales, un activista diría yo, pues junto con su esposa adoptan perros y les dan todo lo necesario, me reprochó el que el perro estuviera solo, cómo dejan salir solo a un animal tan bello, me dijo, estaba muy compungido, ver morir a un ser completamente inocente de esa manera tan cruel y miserable es algo muy horrible que no le deseo a nadie, el vecino, como la mayoría de gente del barrio, quería mucho a Milán porque Milán era un animal súper amoroso. Mi amiga china se puso a llorar y a hablar en inglés por lo que tuve que traducir un montón de quejas y preguntas en una situación tan dolorosa, cosa que me hizo sentir frívola. Entre los tres alzamos al perro y lo metimos en el carro para traerlo a la casa y enterrarlo en el solar. No lloré en ese momento, tenía que reaccionar rápido y traducir lo que decía mi amiga; no quiero traducirle nada a nadie en mucho tiempo. Después de darle la noticia a mi mamá y dejar al perro en la casa esperamos a que viniera un hombre, que enviaron los mismos vecinos que lo llevaron a la veterinaria, el señor y su esposa (por fortuna tenemos vecinos solidarios), a abrir el hueco para enterrarlo.


Mis manos todavía olían a Milán porque por la mañana lo acaricié y lo besé como hacía todos los días, pero Milán era ahora un cuerpo inanimado, la muerte estaba ahí con toda su fealdad, invadió la casa enfermándonos de dolor. ¿Por qué alguien envenena a un perro que nunca le ha hecho nada? un animal manso y obediente, casi santo, pues lo único que hacía a veces era escaparse al menor descuido, que ni siquiera escarbada las basuras como hacen todos los perros, un animal que no comía nada que no fuera concentrado y huesos porque por más educado y especial que fuera, era un perro y a todos los perros les gustan los huesos y los huesos los usan de carnada para envenenarlos. Ya una vez había pasado pero la veterinaria pudo salvarlo, fue hace más o menos un año, pero nunca volví a oír de perros envenenados y se me olvidó, no todos los días uno tiene en mente que en el mundo hay gente cruel, no todos los días tiene uno presente los niños que mueren de hambre en Siria o para no ir tan lejos, aquí en la Guajira, no todos los días tiene uno en mente las masacres, uno olvida esas cosas y vive confiado, pues de lo contrario no podría vivir, no saldría ni a la esquina por temor a los psicópatas.

Esa noche no pude dormir, el recuerdo de su cuerpo inerte me producía ardor en el estómago, me la pasé vomitando y llorando. Al día siguiente fuimos a poner la denuncia ante el inspector de policía que no quiso hacerla porque estaba ocupado y se trataba “solo” de un perro y además no sabía cuál era el procedimiento porque aunque la ley de protección animal ya es una realidad, todavía no está implementada. Fuimos a donde la veterinaria a pagar y a recoger el collar del perro y también a preguntarle qué veneno es el que usan y cuántos perros mueren envenenados en Barichara, llegan muchos perros envenenados, me dijo, la mayoría son de la loma, pero no a todos los puede salvar, el veneno actúa en cuestión de minutos. Su ayudante no dejó pasar la oportunidad de decirnos que como el perro estaba solo bronco aspiró, que si alguien hubiera estado con él habría podido hacerlo vomitar y se habría salvado. Todo el día tuve dolor de cabeza y una opresión en el pecho como si me hubieran llenado de cemento el corazón. Mi mamá también lloró y se puso muy mal. Mi hermana estaba viajando y tuve que contarle por teléfono, lloró como nunca en su vida, la llamamos cada media ahora a ver cómo estaba, no dejó de llorar en todo el día, todavía lloramos cada vez que nos acordamos.

Hablé con vecinos cuyos animalitos han sido envenenados, ellos dicen saber quién es la persona que hace esa infamia, por la tarde hablé con el policía ambiental del pueblo que se mostró comprometido con la situación, aún quedan muchos trámites por hacer para desenmascarar a la persona desalmada que hace esto porque la policía no tiene casi ningún poder y algunas autoridades creen que la muerte de los animales no es algo que merezca atención, pero no se trata sólo de nuestro perro y de los perros y gatos de los vecinos, además han envenenado a toda la fauna silvestre del barrio, iguanas, faras, nuches, aves, en fin, todos los animales que son parte del ecosistema y que no le hacen daño a nadie, al contrario.

Esa es la historia, pero el tema principal de este escrito no es la muerte de Milán ni la maldad de la persona que lo envenenó sino la facilidad con que la gente se deja oprimir por el mal, así es que si el perro murió la culpa es nuestra por dejarlo salir solo, si a una mujer la violan la culpa es suya por salir con minifalda, si no tenía minifalda la culpa es suya por haber salido de la casa ese día porque si no hubiera salido de la casa eso no habría pasado y después de todo habría podido quedarse en la casa ¿no? así como yo habría podido acompañar al perro o haberlo hecho esperar en la casa hasta que yo pudiera salir. Si mi abuela tuviera ruedas sería una bicicleta. Si a usted lo roban la culpa es suya por dar papaya, por tener algo que pudiera ser robado. La gente se vuelve contra la víctima y ni siquiera menciona al victimario.


Me pregunto por qué aceptamos con tanta docilidad que la maldad nos imponga las reglas, por qué buscamos los argumentos más absurdos para poner la culpa en nosotros y no en la asquerosa persona que pone el veneno, ¿por qué no puede un perro que tiene dueño, que tiene el número de teléfono de su dueño en el collar, que está vacunado, que no es agresivo, salir a dar una vuelta por el barrio y regresar? ¿Por qué no puede un perro cualquiera, sea callejero o no, vivir? ¿Por qué no puede una mujer usar minifalda? ¿Por qué no puede alguien contestar una llamada en la calle?¿Por qué la gente deja que la maldad imponga las reglas? ¿Por qué la gente se deja limitar de esa manera sin hacer nada? Yo pienso que es por cobardía y por pereza, cobardía de enfrentar a los responsables, ¿si los vecinos saben quién es por qué nadie enfrenta a esa persona? ¿Por qué prefieren dejar de tener mascotas y seguir enterrando animales a ponerle fin a la situación de una vez por todas? A la gente le da pereza insistir con las autoridades. ¿Tan poco vale nuestra libertad que por pereza y cobardía preferimos perderla?

En las oficinas gubernamentales muchas veces dicen que no hay nada que hacer, pero eso no es cierto, si uno va todos los santos días a exigir, si uno toca todas las puertas algo se puede hacer y si definitivamente no hay nada que hacer por lo menos uno tendrá su consciencia tranquila al saber que no entregó su libertad tan dócilmente, que no comulgó con la infamia, que no es cómplice, que no admite que alguien cause tanto dolor y las cosas queden como si nada, que no cree que porque a alguien en el barrio no le gustan los animales los demás no tenemos derecho a tener nuestras mascotas y los animales no pueden vivir, pese a tener amos que los cuiden.


Yo por mi parte haré todo lo que esté a mi alcance para que en mi barrio no sigan envenenando animales. El 2016 será el año en el que me comprometa seriamente con esa causa, en Barichara también hay mucha gente que respeta y cuida a los animales y que se unirá a esta causa, gente que respeta la vida y no cree que la vida humana valga más que la vida animal y que por el simple hecho de ser humanos tengamos derecho a pisotear, a maltratar y a asesinar a los animales. Una sociedad se puede juzgar por la manera como trata a sus animales.

8/23/2013

7/02/2013

Myanmar

Si hay un país del que contar cosas es Myanmar. Lo bueno de la ignorancia es que se deja sorprender, cuando viajo evito informarme más allá de lo estrictamente necesario para dejar que el lugar me sorprenda. Apenas llegué a Yangon, lo primero que me sorprendió fue la pinta de los dos chicos que enviaron del hotel a recogernos al aeropuerto. Camisa clásica con falda larga (longyi) y sandalias. Cuando nos registramos en la recepción vi que la chica, por demás muy desparpajada, se había olvidado, o no había tenido tiempo entre tanto agite (era el único hotel con permiso del gobierno y todos los viajeros llegaban allá) de terminar de untarse la base. Tan sólo había alcanzado a difuminársela torpemente en un círculo en cada mejilla, después llegó una ayudante y parecía que tampoco había tenido tiempo porque sólo había alcanzado a echarse un poco en la frente. Al rato vi a una con un espiral y a otra con rombos, entonces pensé que se habían puesto a jugar con alguna pintura.

Cuando salí a la calle vi que todas las mujeres iban así, era algo perfectamente normal pero yo me sentía como en una obra de teatro, ¿cómo pueden preservar un concepto de belleza tan diferente al nuestro? Esa fue la bienvenida que me dio Myanmar. Me enamoré de inmediato. Así que los hombres usan falda y las mujeres se hacen figuras extrañas en la cara con la base… después supe que ese maquillaje lo usan para protegerse del sol y es un empasto sacado del tronco de un árbol. Luego vería a las mujeres pavimentando las carreteras y a los hombres cocinando en los restaurantes, desmuelados y escupiendo saliva roja. Esto sí es una lástima, la mayoría de birmanos pierden sus dientes por estar mascando todo el día kum o betel.

Después de varios días de fijarme en los vendedores de kum, uno de ellos me invitó a probar...continúa aquí en Hojablanca

12/08/2010

Nota

En el aislamiento de los personajes de Kafka, en su total ignorancia respecto a los pensamientos y sentimientos de sus superiores podría encontrarse una correspondencia con la posición del individuo de hoy frente al Estado, en ese sentido todos somos personajes de Kafka, excepto los que detentan el poder.

fragmento ensayo en proceso

...y el hecho de que siempre que llegó a mis manos alguno de sus libros, su lectura fue absolutamente crucial para mí y significó una revelación providencial. Desde entonces puedo decir que Kafka me persigue a donde quiera que vaya y que de cuando en cuando me encuentro en situaciones kafkianas.

Lo que siento al leer a Kafka es lo que siento al vivir la vida misma, así como en nuestra existencia estamos en una búsqueda constante de sentido, así también al leer a Kafka estamos siempre a la expectativa, esperando una señal que nos revele la verdad o el sentido de este absurdo que parece ser la existencia, hábilmente narrada. Kafka confirma esto cuando dice: „La literatura es siempre una expedición a la verdad“, pero esa verdad no puede ser fácil, nos cuesta una vida y más hallarla, transitamos por un complejo entramado de caminos. La buena literatura debe corresponder a esa complejidad si quiere ofrecernos alguna revelación vital, por eso al viajar al universo kafkiano no podemos esperar encontrar respuestas claras y ordenadas sino múltiples caminos que se abren todo el tiempo.

Cuando recuerdo las narraciones de Kafka, siento lo mismo que al recordar un sueño, las imágenes que de inmediato ocupan mi mente son grises y frías y vienen acompañadas de una pulsanción vital y una tristeza irremediable. Pero luego de unos segundos cuando las imágenes se han esfumado llega la risa, el cruel humor del absurdo.

8/28/2010

Valeria

La demencia de mi hermana es algo con lo que he tenido que lidiar en silencio desde hace años. Lo primero que nos dijo el siquiatra es que para poder avanzar en su curación era indispensable mantener el asunto en secreto, que todo el mundo se enterara y la empezara a tratar como a una loca era algo que la sentenciaba a no curarse jamás. Así nadie debía enterarse de su delicada condición mental.

Por ser la única persona que vive con ella soy la única que conoce los verdaderos alcances de su enfermedad, la única que ha padecido sus ataques y por lo mismo la única cuya vida está en riesgo. Nuestra familia se desentendió del asunto al asumir el pago del siquiatra y enviarle a ella un suma para sus gastos personales. Yo ya terminé de pagar las cuotas de mi casa, el trato inicial que hice con mi familia de dejarla vivir aquí a cambio de su ayuda económica mientras terminaba de pagar mi casa ya expiró, pero ahora ella quiere hacerse la de la vista gorda.

Los ataques de demencia de mi hermana son cada vez más agresivos teniendo que encerrarme yo durante horas o salir corriendo esté como esté de mi propia casa a fin de salvar mi vida. Ya en varias ocasiones los vecinos han tenido que llamar a la policía alarmados por la situación, ya una vez me ha cortado y tuve que ir al hospital de urgencia.

El tratamiento del siquiatra no ha dado el menor resultado y sí me ha puesto a mi en esta situación tan riesgosa, pues como siempre se mantuvo oculto el problema mental de mi hermana, todos tienen excusas para no creer lo que les cuento. No quiero abandonar mi casa, la he conseguido a costa de grandes sacrificios y no tengo ningún otro lugar a donde ir. Publico este escrito aquí porque temo que mi hermana Valeria me mate y les haga creer a todos que se trató de un suicidio.

No tengo tendencias suicidas, si se enteran de mi muerte ya saben quién lo hizo y espero que entonces tomen las medidas de precaución que debieron tomar antes y la encierren en un lugar en el que no pueda hacerle daño a nadie más.


7/15/2010

Si los pajaritos hicieran así


Aquella muchacha era tan maleducada que en las visitas se ponía de pronto a silvar sin importarle que frente a ella tuviera lugar una conversación. Era pesada como un petardo. En aquella ocasión su madre tuvo a bien decirle que dejara de silvar, ¿pero por qué?, dijo la petarda.

-Por que es desagradable

- Pero si suena como los pajaritos

Su hermana, ya bastante fastidiada:

- Si los pajaritos hicieran así ya todos nos habríamos suicidado hace rato.

- ¿Y si se me da la gana silvar?

-Pues entonces váyase a la parte atrás y silve allá dónde nadie la oiga.


6/05/2010

NUESTRO AMOR

Nuestro amor es como una bola de nieve que se hace cada vez más grande y rueda cada vez más rápido, hasta que se desbarata. O como esta voluta de humo que acabo de expulsar, se mueve oscilante y se eleva cada vez más hasta que se desvanece. Un río que crece y crece hasta que se desborda.

4/21/2010

El señor salmón

Era mi primera cena en Islandia cuando dije que me gustaba el salmón. Debido al intercambio que mis padres habían propiciado, viviría un año en Islandia con la familia de un pobre mortal que, como yo, viviría un año en mi país, cenaría con mis padres y mis hermanas, y dormiría en mi cama. ¿Qué sentido tenía todo eso? Hasta el día de hoy no lo he entendido y los recuerdos que conservo de aquel año son todos más o menos hilarantes. A veces me pregunto si esa determinación de mi familia para enviarme a Islandia obedecía a su profundo interés por la educación o si, más bien, querían deshacerse de mí para hacer algo que mi presencia de algún modo les habría impedido; podría ser también que les caía mal y estaban hartos de mí, pero no lo sentí así por aquella época. Estaba muy ilusionado con mi viaje a Islandia,eso es algo de lo que podrían dar fe los transeúntes que me vieron en el aeropuerto con mi sonrisa radiante y todo rebosante de ilusión.


Llegué a Islandia al atardecer, la familia me dio una bienvenida calurosa, dentro de lo que puede ser caluroso en un país como Islandia. Fue una noche agitada, no sólo por las expectativas que traía sino por el mutuo deseo de agradarnos y caernos bien, lo que provocaba un exceso de cortesía que siempre me ha afectado los nervios. Para cenar había salmón; queriendo mostrar mi agrado por la comida y con el deseo de hacer alguna revelación sincera que contribuyera a fundar una buena comunicación, dije, haciendo uso de todos los gestos afirmativos necesarios para reforzar mis palabras: Me encanta el salmón. Su reacción no fue la que yo esperaba, hubo un breve silencio en el que me miraron con gesto de burla o de mal disimulada hipocresía, tras el cual me preguntaron ¿Te gusta el salmón? Me encanta.


Era verdad que me gustaba, en mi país de origen era muy costoso y un tanto difícil de conseguir, pero yo acostumbraba comer salmón el día que recibía mi humilde paga mensual, iba a un buen restaurante o compraba y lo llevaba a la casa, donde hacía alguna receta especial, salmón a la lima o salmón a las uvas del Vinalopó. ¡Vaya-exclamaron- así es que te gusta el salmón, pues aquí hay un montón! Debido a este episodio, el niño menor de la familia me llamó señor salmón durante todo el tiempo que viví en Islandia. Comí salmón una y otra vez, todos los días.Conocí la mantequilla de salmón y no me pareció mal al principio. El primer mes lo disfruté, después ese gusto empezó a disminuir, pero cuando, cada 20 días, el señor de la casa me preguntaba: Y…dime. ¿Te sigue gustando el salmón? Yo decía que sí.


No estaba seguro de que me conviniera decir lo contrario porque, gracias a eso, me había vuelto muy popular; en las fiestas oía que decían a mis espaldas, ese es el chico al que le gusta el salmón. Cuando alguna de mis “hermanas” me presentaba, sus amigos me decían: tú eres el del salmón ¿te gusta no?


El tema empezó a cansarme, al principio me reía, pero luego me pareció excesivo. Además el salmón ya me sabía a cacho, había salmón todos los días. ¡Todos los santos días!. En todas sus variedades. Empecé a odiarlo con todas mis fuerzas y no pude entender cómo había podido decirle eso.


Mi estadía en Islandia no fue particularmente grata, a menudo me imaginaba al islandés, sentado a la mesa de mi casa, comiendo patacones con guiso, o bocadillo de guayaba con queso, era entonces cuando me entraba una rabia irrefrenable. Me puse muy irritable y sólo soñaba con el momento de regresar, me empezó a entrar la angustia de que algo sucediera y se perpetuara o se frustrara para siempre el intercambio y el islandés siguiera tomando chocolate con queso en mi país de origen, mientras yo continuaba en Islandia comiendo salmón y siendo llamado: señor salmón.


Pero, como cabía esperarse, mis miedos eran exagerados y todo volvió a la normalidad, luego de un año de haber vivido una estrecha y conflictiva relación con el salmón. Mis padres han tenido que oír esta historia infinidad de veces, sobre todo al principio, cuando recién había llegado, y todos me interrogaban sobre Islandia.

3/02/2010

Dos de Marzo de 2010

Sin darme cuenta estaba volviendo otra vez a la vieja manía de perseguir pompas de jabón, apenas las cogía se me estallaban en las manos y toda la belleza de su brillo tornasolado desaparecía. ¿Cuántas horas habrá perdido mi alma en este pasatiempo?

2/10/2010

Alrededor de la escritura

Los escritores somos como esos músicos que jamás recibieron una clase de música y que fueron aprendiéndolo todo solos, esos que hacen música pero no saben cómo, simplemente la hacen, les sale y ya. Los escritores somos iguales porque nadie enseña a escribir literatura, uno empieza a hacerlo, le nace y entonces va mejorando a medida que lee y que escribe. Nadie puede enseñar cómo contar una historia porque eso es algo absolutamente personal, porque no sólo depende de la historia sino de cómo se vivió, de quién la vivió, cuándo…en fin, no se puede pretender que alguien enseñe cómo contar una historia que no es la suya, una historia ajena que nunca pudo haber vivido.

2/08/2010

ZOLPIDEM

Versión 1

Mágica, mentirosa y misteriosa.

Esa tarde estuve cerca de la revelación, de repente supe que encontraría la respuesta a todas mis preguntas, cuál es mi misión en la vida, que camino debo seguir, de dónde vengo y hacia dónde voy. Viendo que estaba cerca interrumpí mis actividades y me senté en el sofá. Cerré los ojos y me propuse con todas mis fuerzas ver claramente toda mi vida, recibir la anhelada respuesta.


Catorce horas después me desperté sin tener la más remota idea de que me había dormido y de que me estaba despertando.


¿Cómo es que me he dormido? ¿Qué carajos pasó que dormí durante 14 horas con zapatos y todo?


Cuando ya me hube incorporado recordé que me había sentado a esperar la revelación. Revisé a ver si había soñado algo, pero no recordé absolutamente nada. No soñé un carajo. ¿Cómo podía soñar si ni siquiera sabía que me había dormido?


¿Me desaparecí del mundo por 14 horas y cuál es el resultado?


Ninguno. Vuelvo aquí sin puñetera idea de nada, todo sigue exactamente igual.


Versión 2


Pragmática, verdadera y evidente.


Esa tarde quería desaparecer de la faz de la tierra. Dejar de ser por una buena vez. Me robé la pastilla y después de dudar unos momentos me tomé media. Consulté la dosis por internet y cuando vi que 10 mg era la medida normal, el límite entre dormir un rato y dormir una eternidad, me tomé la otra media. 10 mg. No me hacía efecto. De repente supe que encontraría la respuesta a todas mis preguntas, cuál es mi misión en la vida, qué camino debo seguir, de dónde vengo y hacia dónde voy. Viendo que la revelación estaba por llegar interrumpí mis actividades y me senté en el sofá. Cerré los ojos y me propuse con todas mis fuerzas ver claramente toda mi vida, recibir la anhelada respuesta.

Catorce horas después me desperté sin tener la más remota idea de que me había dormido y de que me estaba despertando.

¡El zolpidem!

Cuando ya me hube incorporado recordé que me había sentado a esperar la revelación y justo antes de que ésta llegara caí en un largo sueño de 14 horas.

Y vuelvo aquí sin puñetera idea de nada, todo sigue exactamente igual.