4/18/2014
3/03/2014
Unos días en el campo
Mi actual improductividad literaria parece querer arrastrarme a la escritura de un diario, el diario de un/a escritor/a en crisis, y qué puede tener de interesante un diario tal. Sólo quejas, lamentos de un escritor/a que no escribe. No importa. A lo mejor la escritura de ese diario arroja algo de luz sobre las causas de mi improductividad literaria, de no existir dichas causas, de tratarse de una cuestión en la que no hay causas ni efectos entonces dicho diario podría servirme como una especie de calmante o, mejor aún, en el ejercicio que traiga la inspiración de vuelta, nunca se sabe. Lo importante, en todo caso, es detener este tren de ansiedades, aquietar la mente. Cuando uno cree en la inspiración no pierde la esperanza, puede tocar a la puerta en el momento menos pensado, nunca se sabe.
Hace unos días hablé O, que estudia creación literaria, se burló de uno de sus profesores:
_el man dice que la inspiración no existe.
El que diga que no existe es porque nunca la ha sentido, no existe para él, para nosotros sí que existe. Que la inspiración exista no quiere decir que uno no deba trabajar, pasa como con la existencia de Dios, exista o no exista toca trabajar.
Sea como sea, la inspiración hace rato que no pasa por acá, algo debió caerle terriblemente mal, temo que no vuelva a visitarme. Temo y al mismo tiempo no temo nada, me preocupa y al mismo tiempo me importa cinco ¿qué puedo hacer? ¿Buscar la forma de pasar una pequeña temporada en el campo? No sé porqué pero siempre he creído que la solución a todos los problemas consiste en ir unos días al campo, un sitio donde uno pueda ver mucho verde.
Hace unos días hablé O, que estudia creación literaria, se burló de uno de sus profesores:
_el man dice que la inspiración no existe.
El que diga que no existe es porque nunca la ha sentido, no existe para él, para nosotros sí que existe. Que la inspiración exista no quiere decir que uno no deba trabajar, pasa como con la existencia de Dios, exista o no exista toca trabajar.
Sea como sea, la inspiración hace rato que no pasa por acá, algo debió caerle terriblemente mal, temo que no vuelva a visitarme. Temo y al mismo tiempo no temo nada, me preocupa y al mismo tiempo me importa cinco ¿qué puedo hacer? ¿Buscar la forma de pasar una pequeña temporada en el campo? No sé porqué pero siempre he creído que la solución a todos los problemas consiste en ir unos días al campo, un sitio donde uno pueda ver mucho verde.
2/27/2014
2/07/2014
NI UN SOLO ESTÍMULO PARA LOS ESCRITORES EN LOS ESTÍMULOS DE 2014 DEL MINISTERIO DE CULTURA
No
fue una sorpresa agradable abrir el pdf de estímulos del Ministerio de Cultura
para 2014 y encontrar que entre los 578 estímulos
no hay ni siquiera uno para escritores. En las entidades gubernamentales
encargadas de promover la cultura en Colombia eso es casi una constante, los
escritores no existimos. A veces se acuerdan de los novelistas, pero los
cuentistas… ni siquiera saben qué es eso. Nunca antes había escrito sobre el
tema porque pensaba que era solamente una impresión mía. Este año mi impresión
quedó más que confirmada cuando busqué en la cartilla la parte correspondiente
a Literatura, página 203, y vi con amargura que todos los estímulos del aérea son
para editores y editoriales. Hay una beca de circulación en la que pueden
participar escritores, pero no es un estímulo a la creación del escritor, es
una beca pensada para investigadores o conferencistas que tengan una invitación
a algún evento fuera del país, si se ganan el estímulo les pagan el viaje, es
una beca para “emprendedores de la literatura”.
El
Ministerio habla de “emprendedores de la literatura” y no de escritores, qué
concepto más extraño. ¿Cómo es un emprendedor de la literatura? ¿Es un líder?
¿Un joven extrovertido y audaz que hace contactos para ir a hablar de la
Literatura a alguna parte? Sería interesante saber qué es un escritor según el
Ministerio de Cultura, qué entiende el Ministerio por Literatura. Creo que el Ministerio o confunde a los
escritores con los editores o no tiene idea de qué es un escritor. Si existe
algo así como un emprendedor de la literatura ese es el escritor, porque es el
escritor quien la hace. Los cuentistas, los novelistas, los poetas hacen
literatura, están escribiendo en sus casas, se dedican a escribir de manera
independiente sin que los criterios comerciales de los mal llamados “emprendedores
de la literatura” o de los editores, condicionen su obra, eso es lo que hace un
verdadero escritor. Apoyar al artista, no al mercader o intermediario, es lo
que corresponde a una institución que promueve y protege la cultura.
Hay
entre los estímulos 6 becas “Antología de talleres literarios”, el Ministerio
dice que están dirigidas a nuevos escritores. Quien agrupa en una antología una
serie de escritos de varios autores está haciendo un trabajo de edición, por
tanto es un editor. Además la inmensa mayoría de asistentes a talleres
literarios son personas interesadas en aprender a escribir, no escritores, los
escritores están escribiendo en sus casas. La literatura es un arte, el Ministerio
es muy miope cuando desconoce la importancia y el aporte de los escritores a la
sociedad, a la cultura del país. El único premio nobel que tenemos es un
escritor.
Dirán
que existe el concurso nacional de cuento, pero en sus bases dice que sólo
pueden presentarse estudiantes o profesores, entonces los escritores que no
pertenecen a ninguna institución ¿no existen? ¿No merecen la posibilidad de
concursar por algún estímulo? ¿No tienen derecho a la igualdad de
oportunidades? ¿No son parte de la prosperidad
para todos? Escribir es probablemente el arte más difícil de todos, más aún
en una sociedad donde las instituciones encargadas de apoyar la cultura
desconocen el valor de la literatura debido en parte a una sobrevaloración de
otro tipo de criterios que tienen que ver más con economía que con arte y en
parte a una errónea creencia de que arte son sólo las artes visuales.
Estimular
y apoyar la creación literaria en Colombia vale la pena, en el país hay
escritores y escritoras talentosos que luchan todos los días contra todo tipo
de adversidades, se concentran en su trabajo y escriben bien, esos escritores
merecen respeto y reconocimiento por el aporte que hacen con su trabajo a la
cultura en Colombia.
Como
quiero conocer las respuestas del Ministerio radiqué este derecho de petición:
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